dimecres, 25 de març de 2015

Material per al Camí


Material y equipamiento
para hacer el Camino de Santiago

Las botas. Obviamente, en un camino a pie, éste es el elemento al que más atención hemos de prestar. Las más adecuadas son las denominadas botas de trekking: ligeras, de caña alta para proteger el tobillo e impermeables al agua. De todas formas, hay peregrinos que prefieren andar con calzado de senderismo de caña baja o incluso con unas simples zapatillas deportivas. En este último caso, la lluvia, el barro y los fuertes desniveles pueden ponernos en apuros. Antes de empezar el Camino debemos haber andado muchos kilómetros con ellas.
La mochila. Debe tener entre 35 y 50 litros de capacidad. Debe ser anatómica y de altura regulable para adaptarla mejor a la espalda. No debe pesar más de 10 kg cargada.
La ropa. Una muda para andar, otra para después de la ducha y otra de reserva es suficiente. Tres camisetas de manga corta (térmicas mejor, pero no obligatorias), una de manga larga, un par de pantalones cortos y unos largos. Una sudadera o polar y un chubasquero.
El saco de dormir. Dormiremos bajo techo, así que con uno de +10 ºC o +5 ºC, que no supere el kilo de peso, será más que suficiente. Es preferible uno de esos de comprensión que caben en la mochila.
El bordón. Es, junto con la vieira, el elemento simbólico más significativo vinculado al hecho de la peregrinación. Además, es muy útil tanto para acompañar el paso como para tener un punto más de apoyo en las bajadas. Por el tipo de camino que encontraremos, el más adecuado es el tradicional bastón de madera respecto al más moderno palo de montaña de tipo telescópico.
Para la lluvia. La mayoría de los caminantes llevan una capa impermeable (el conocido poncho) que también cubre la mochila, pero resulta incómodo si sopla el viento. Una buena alternativa es llevar una chaqueta (y unos pantalones) impermeables, y un protector impermeable para la mochila. Incluso un pequeño y ligero paraguas.
Para el sol. Un sombrero o una gorra con visera y crema de protección solar.
Otro calzado. Es recomendable un calzado cómodo para descansar y pasear, una vez finalizada la etapa. Si son unas sandalias que se puedan mojar y que se cojan al empeine y al talón nos pueden servir también para la ducha.
La esterilla. La esterilla, o aislante de caucho, nos será útil para cuando durmamos en el suelo. Y también para descansar o hacer una siesta en el campo.
Para comer.  Traeros un plato, taza/vaso y  cubiertos. En una bolsa de tela para guardarlos.
Para la ducha. Chancletas, una pequeña toalla (de esas de secado rápido y que ocupan poco) y los productos higiénicos necesarios (en botellas pequeñas).
El botiquín. Solo las medicinas que normalmente te tomes. Las demás las llevaremos en el botiquín del grupo.
El móvil. Si nos perdemos será una buena manera de encontrarnos. Eso sí, te invitamos a hacer un uso muy moderado del mismo, así que no iremos escuchando música por el camino ni hablando con nadie con él (solo en los tiempo libre indicados para ellos).
Un bolígrafo. Será fundamental para los momentos de grupo. No llevaremos material general, así que cada uno se haga con uno y no lo pierda.
Documentación básica. El DNI, la tarjeta de la seguridad social o entidad médica correspondiente, y la credencial del peregrino (la tramitamos nosotros).
Material adicional. Una pequeña linterna frontal para movernos de noche en el albergue, detergente para lavar la ropa, pinzas para tenderla e imperdibles para colgarla de la mochila si al día siguiente todavía no está seca. También una cantimplora, pañuelos de papel, tapones para las orejas para quien lo crea conveniente (en los albergues dormiremos con gente de todo tipo), y dinero por si quieres comprar algún recuerdo (lo demás está todo pagado).

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